14 de marzo
Rincón de lectura con ramas de eucalipto seco
Un jarrón alto, un banco de madera y luz filtrada
El encargo era sencillo de enunciar y difícil de resolver: un rincón de lectura junto a una ventana, con la luz atenuada por una cortina de lino que ya estaba ahí. No había que añadir muebles ni cambiar la paleta de la habitación. Solo faltaba algo vertical que sostuviera la mirada sin competir con el banco de madera.
Se eligió un jarrón alto de cerámica clara, de boca estrecha, y varias ramas de eucalipto seco agrupadas sin ataduras. Al no llevarlas atadas, cada rama conserva su volumen natural y el conjunto respira: se ve el aire entre las hojas, no una masa compacta. El verde grisáceo dialoga con la madera y con el yeso de la pared, sin introducir ningún color saturado que rompa la calma del rincón.
Lo útil de esta pieza es que no se desmonta. La vasija y el banco permanecen como estructura fija; lo único que cambia con la temporada son las ramas. En primavera se sustituyen por tallos más claros y ligeros, y en otoño vuelven las texturas densas. Basta con retirar lo que ya no sostiene la forma y dejar hueco entre los tallos para que la luz pase entre ellos.