La vasija decide antes que la flor
Elegimos cerámica por tacto y por peso, no por acabado. Una vasija de gres con base ancha sostiene una rama sin dominarla; un cuenco bajo de cerámica oscura deja que los tallos floten por encima del borde. Si el recipiente pesa más de lo necesario, la composición se vuelve rígida. Si pesa menos, el tallo cae. Buscamos ese punto medio donde la vasija aguanta y la flor respira.